Ataque.
Dado que este es un deporte que bien podría confundirse con la danza o el baile. Al fin y al cabo la coreografía es realmente significativa a la hora de puntuar, la cantidad de movimientos es tan elevada que va a ser difícil clasificarlos en ataque y defensa.
Podríamos decir que los movimientos de extensión en los que realizan saltos y el equilibrio está bajo sospecha son situaciones ofensivas en las que se trata de llevar la iniciativa para conseguir puntos.

Defensa.
Y, por tanto, las participaciones en las que el patinador trata de mantener el equilibrio o simplemente se desplaza cuidando de no caerse o de preparar la siguiente acción son situaciones defensivas, en las que predominan las figuras cerradas a las abiertas.
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