Ataque.
Parece que el desarrollo gestual de este deporte podría ser el paradigma de expresividad, al menos en la situación de ataque.
El futbolista que busca el gol debe extender sus extremidades -las piernas para golpear el balón e imprimirle potencia, los brazos para guardar el equilibrio- y exponer su centro de gravedad al capricho de la inercia, la velocidad que lleva y, porqué no, el posible contacto -más o menos violento, con el contrario. Es, por todo esto, habitual encontrarnos que, tras un último contacto del balón buscando el gol: un disparo lejano, un remate de cabeza en el área, o el mismo saque de una falta. El jugador acaba en el suelo -con o sin contrario sobre él-
Igual que hemos visto en otros deportes: desproteger el cuerpo y desequilibrarlo es síntoma inequívoco de que se busca llevar la iniciativa y "atacar" al contrario.

Defensa.
La defensa se realiza, habitualmente, igual que en otros deportes. Recogimiento de las extremidades para la rápida reacción y descenso del centro de gravedad buscando el máximo equilibrio para contrarestar lo más rápidamente la acción ofensiva del contrario.
Existe una técnica defensiva que, si bien cumple las reglas anteriores en cuanto a centro de gravedad bajo, no las cumple en cuanto a recogimiento de los miembros del cuerpo y a la búsqueda del equilibrio. Estoy hablando del denominado tackle o "barrer" en castellano. En este caso, el jugador se lanza al suelo extendiendo lo máximo posible sus piernas para arrebatar el balón del contrario directamente del control de los pies de este.
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