Esquí (I)

El porcentaje de deportes en los que aparece la incertidumbre del medio es significativamente menor que los antagónicos en los que no aparece. Y, dentro de estos, si reducimos a estudiar sólo los que no tienen interacción ni con los contrarios ni compañeros, dejamos un número ínfimo de juegos deportivos. Entre esa minúscula representación deportiva es donde enmarcamos el esquí. Que será el deporte que elijo para estudiar ahora.

Ataque.

Tal y cómo hemos explicado en otros deportes: en el Esquí, el deportista ataca exponiéndose y envidando al medio. Arriesga extendendiendo el cuerpo, buscando el desequilibrio que le permita ganar velocidad y acortar las distancias que ha de recorrer. Ciñe su cuerpo a las banderas inclínandose hasta rozar, casi, el punto de no retorno, es decir, donde está a punto de caer.



Defensa.

La defensa también es significativa y, quizá, uno de los deportes en los que más se puede apreciar ese recogimiento y descenso del centro de gravedad para mejor salvaguardar el equilibrio. En el descenso, a unas velocidades que casi rondan los 100 km/h, la más mínima oscilación o imperfección no compensada de la pista puede acabar con el deportista en el suelo. Por eso la posición es tan característica y el recogimiento es máximo.

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