Una de las primeras clasificaciones de los juegos-deportes que se realizaron a lo largo de la historia es la que recoge
La Enciclopedia. En ella se dividían en tres tipos:
- Determinados o de Pura Razón.
- De Puro Azar.
- No son de Puro Azar.
Los primeros son aquellos juegos en los que el Azar está completamente excluido del juego. “Se trata de una situación de estricta combinatoria, en teoría totalmente dominable mediante el cálculo. En la práctica, este cálculo de estrategia se traduce en un algoritmo, es decir una secuencia ordenada de operaciones con una finalidad, que conduce al resultado deseado” (Parlebas, P, 2003: 50) Estarían en esta clasificación los juegos en los que podemos estudiar una situación desde el punto de vista ganador-perdedor. Y, en caso de tratarse de la primera, se llegaría a la victoria ajustando los movimientos al patrón de juego estudiado para mantener esa posición ganadora. Es decir que, en el peor de los casos siempre se conseguiría un empate –caso de poder empatar-
Son ejemplos de estos juegos: el ajedrez, las damas –que
fue resuelto hace relativamente poco- o el nim.
Los segundos son aquellos juegos en los que no importa la habilidad del jugador ya que sólo el azar determina quién resulta vencedor. Son situaciones “donde los acontecimientos dependen únicamente del azar” (Pascal, B, 1954: 532 Visto en Parlebas, P, 2003 ) cómo explica Pascal en su Tratado del Triángulo Aritmético. Son estos juegos los que permiten un estudio probabilístico de la esperanza de triunfo. Podemos agrupar, entre ellos, el simple lanzamiento de moneda al aire, o los dados, por ejemplo.
El último apartado corresponde a los juegos en los que la habilidad del jugador, mezclada con el azar son determinantes para la consecución de la victoria o la derrota. Podríamos decir que los deportes actuales entrarían todos en esta clasificación y eso nos debería hacer pensar seriamente sobre esa realidad.
Si todos los deportes que vamos a estudiar se encuadran en un solo escalón de la clasificación de La Enciclopedia, no tiene ningún sentido usar esta taxonomía. Ya que no hacemos más que englobar todo el conjunto de deportes en el mismo casillero y no diferenciaremos de ninguna de las formas debemos buscar otra clasificación que pueda servirnos. Es debido a que se entiende cómo deporte a una actividad que requiera habilidad motriz, no podemos contar con el ajedrez o los dados –por poner un ejemplo de los otros grupos clasificatorios- como tal, ya que no importa la técnica motora que emplee el jugador.
De esta manera necesitamos elegir otra clasificación.
Parlebas Pierre, Elementos de Sociología del Deporte, Instituto Andaluz del Deporte, Málaga, 2003
Pascal Blaise, Oeuvres completes, París, Gallimard, Bibliotheque de la Pleiade, 1954